lunes, 25 de marzo de 2019

Menopausia sofocos e insomnio


En un artículo publicado en Archives of Internal Medicine del 26 de Junio de 2006, Maurice Ohayon, del Centro para la Investigación y la Epidemiología del Sueño en la Facultad de Medicina de la Universidad de Stanford, Palo Alto, California, dado que los sofocos de la mujer con menopausia suelen ocurrir durante la noche y se han considerado como responsables del insomnio crónico, se propone analizar en una muestra de la población general otros factores relacionados con el insomnio que pudieran ser responsables, además de los sofocos, del insomnio crónico en la mujer durante su menopausia.

Una muestra aleatoria de 3.243 mujeres (con edades iguales o superiores a los 18 años) representativa de la población de California, fue entrevistada por teléfono. La muestra incluía 982 mujeres con edades entre 35 y 65 años.

Las mujeres fueron divididas en 3 grupos de acuerdo con su estado respecto a la menopausia: Premenopausia (57,2%), perimenopausia (22,3%) y postmenopausia (20,5%).

Los sofocos (súbita sensación de calor congestivo que sube al rostro, generalmente acompañada de enrojecimiento) fueron tenidos en cuenta si estaban presentes al menos durante 3 días por semana durante el último mes, y fueron clasificados como leves, moderados o intensos según su efecto sobre la actividad diaria de la mujer.

El insomnio crónico fue definido como una insatisfacción general sobre la calidad del sueño, dificultad de iniciarlo, dificultad de mantenerlo o sueño no reparador, durante al menos 6 meses.

Los resultados fueron los siguientes:


  1. La prevalencia de los sofocos fue del 12,5% en la premenopausia, 79,0% en la perimenopausia, y 39,3% en la postmenopausia.
  2. La prevalencia del insomnio crónico fue del 36,3% en la premenopausia, 56,6% en la perimenopausia, y 50,7% en la postmenopausia.
  3. La prevalencia de los síntomas del insomnio crónico se incrementaba con la intensidad de los sofocos, sobrepasando el 80% en las mujeres perimenopausicas y postmenopausicas que sufrían sofocos intensos.


En un análisis estadístico apropiado, los sofocos intensos se asociaban significativamente con los síntomas y el diagnóstico de insomnio crónico. Por otra parte, un mal estado de salud, un dolor crónico y la apnea del sueño son también factores significativos asociados con el insomnio crónico.

La conclusión del autor es que los sofocos intensos se asocian con el insomnio crónico en la mujer en la edad media de la vida.
En consecuencia, la presencia de sofocos intensos debe ser sistemáticamente investigada en las mujeres en la edad media de la vida con insomnio crónico, ya que el tratamiento para aliviar los sofocos puede mejorar la calidad del sueño y minimizar las consecuencias del insomnio crónico.